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La Teoría del Apego

Jordi Abarca

La gran teoría del apego está formada por diferentes teorías psicológicas, evolutivas y etológicas.

Fue creada por John Bowlby (1907-1990), psiquiatra y psicoanalista interesado en el desarrollo infantil, que trabajó para la OMS (Organización Mundial de la Salud) como asesor de salud mental de los niños sin hogar. Influyó en la Declaración Mundial de los Derechos del Niño aprobada por la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Años más tarde, con la colaboración de la psicóloga especializada en desarrollo, la estadounidense Mary Ainsworth (1913-1999), continuó ampliando distintos patrones de apego que dividió en tres grupos:


1. Niños de apego seguro, que lloraban poco y se mostraban contentos cuando exploraban en presencia de la madre.


2. Niños de apego inseguro, que lloraban frecuentemente, incluso cuando estaban en brazos de sus madres.


3. Niños de apego inseguro ambivalente, que parecían no mostrar apego ni conductas diferenciales con sus madres.


Fragmentos de las distintas teorias que influenciaron en la teoría del apego.


Teoría evolutiva del apego:

Con la teoría evolutiva, Bowbly llegó a la conclusión de que los niños vienen al mundo biológicamente programados para formar vínculos con los demás porque esto les ayudará a sobrevivir. También afirmó que el miedo a los extraños representa un mecanismo de supervivencia importante, incorporado a la naturaleza.


Teoría de las relaciones objetales (rama del psicoanálisis):

Es determinante cómo se establecen los primeros vínculos amorosos en la infancia con la madre y el padre y su entorno familiar para ver cómo se relacionará la persona a lo largo de su vida, con el mundo y con los otros seres humanos.


Teoría en los campos de la etología:

La etología forma parte de la biología y estudia el comportamiento de los animales en sus medios naturales.

Bowlby estuvo influenciado por Konrad Lorenz (1903-1989), quien en sus estudios con gansos y patos en los años 50 reveló que las aves podían desarrollar un fuerte vínculo con la madre (teoría instintiva) sin que el alimento estuviera de por medio.



¿Qué es el apego?


Como definición clara podríamos decir que el apego es el vínculo afectivo que establece el recién nacido los primeros años de vida con su madre (como figura principal), ofreciéndole alimentación, higiene, consuelo y mucho amor. Es muy importante añadir que para que el niño obtenga un desarrollo saludable psíquico, físico y emocional requiere que sus necesidades instintivas estén bien cubiertas. Estas necesidades son esencialmente vitales, como la estima, la pertenencia, la seguridad y las fisiológicas. Para que estas necesidades vitales estén bien cubiertas es necesario que sus padres acompañen al niño y estén atentos a determinadas acciones, como la sonrisa, el llanto y el balbuceo… Estas acciones ayudan a afianzar un vínculo positivo y a asegurar su propia supervivencia.

John Bowlby decía que un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas siente un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad y alimenta a valorar y continuar la relación.


La sensibilidad de los padres

Para percibir las necesidades afectivas de los niños, la predisposición de los padres a mantener contacto físico con ellos, cuidarlos y sentirlos como hijos va a ser fundamental para que se pueda establecer un buen apego que les permita relacionarse con el mundo de una manera saludable.


El afecto en la infancia: Síndrome del hospitalismo

René Spity (psicoanalista, 1887- 1974) descubrió este síndrome después de estudiar el desarrollo psicoafectivo de cien niños que vivían en un orfanato durante la Segunda Guerra Mundial. El Síndrome del Hospitalismo aparecería en niños que son internados durante un tiempo prolongado en una institución sanitaria u hospicio sin la posibilidad del afecto materno.


A pesar de estar bien cuidados, aparecieron síntomas comunes que le llevó a definir el Síndrome del Hospitalismo como “el conjunto de las perturbaciones somáticas y psíquicas provocadas en los niños durante los dieciocho primeros meses de vida, por la permanencia prolongada en una institución hospitalaria, donde se encuentran completamente privados de su madre”. Es decir, en el momento en que los niños no tenían la posibilidad de establecer un lazo afectivo con su madre comenzaban a aparecer dificultades en su desarrollo emocional e incluso físico.


Uno podría pensar que un profesional podría cumplir esa función maternal, pero al final sería una tirita que aporta algo, pero no lo suficiente, pues no deja de ser una atención puntual y no prolongada.


Este psicoanalista llegaría a afirmar que las consecuencias de este síndrome podrían derivar en unos efectos duraderos a largo plazo, incluso irreversibles, pudiendo derivar en marasmo. Pero también, si se reiniciaba el contacto con la madre o aparecía una sustituta lo suficientemente buena, el niño se podría salvar de ese letargo emocional.

Después de sus estudios, la hospitalización infantil sufrió grandes reformas.




El afecto en la infancia: Marasmo

No hace tantos años, y puede que en algunos lugares todavía ocurra, los bebés y niños que vivían en instituciones no recibían ningún tipo de afecto. Lo que se consideraba bueno y necesario para sus vidas era que a esos bebés no les faltara alimento y estuvieran bien aseados, por lo que esas necesidades básicas estaban cubiertas. Pero no se permitía establecer ningún lazo afectivo.


A estos bebés no se les cogió en brazos, ni se les tocaba de una manera afectuosa, ni se les hablaba, es decir, vivían con una vida absolutamente vacía de afectos. No tenían la oportunidad de crear ningún tipo de vínculo afectivo por lo que comenzaron a aparecer síntomas como retraso en el desarrollo corporal, retraso de la habilidad manual, retraso del lenguaje, poca maduración intelectual, disminución de la resistencia a las enfermedades, llanto continuo y desesperanza. Y si el afecto se sigue negando, aparece interrupción del llanto, permanencia de largo tiempo con ojos inexpresivos, indiferencia por el entorno, extrema pasividad, no reactividad a estímulos, sueño constante y adelgazamiento notorio.



RECOMENDACIÓN

Para las personas que quieran profundizar más sobre John Bowblby y su trabajo, recomiendo el libro: "Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida".


Bibliografía:

  • Artículo escrito por Mª Ángeles 19/06/2017 Infancia y adolescencia

  • Artículo escrito por Montserrat Ocampo 30/03/2018


 

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