“Sublimar con Bach me salvó la vida”
- Jordi Abarca
- 22 dic 2023
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 28 dic 2023
Hace relativamente pocos años, mi buen amigo Fran -gran lector, buen amante de la música y compañero infatigable de conciertos- me recomendó leer un libro publicado en 2015 con el título Instrumental: Memorias de música, medicina y locura (Ed. Blackie Books). Una autobiografía y al mismo tiempo una catarsis escrita por el pianista James Rhodes, al que yo personalmente desconocía completamente hasta el momento.
La temática principal del libro es extremadamente delicada: los abusos sexuales y sus dramáticas consecuencias.

James Rhodes es un concertista británico, escritor y licenciado en Psicología. Actualmente es muy conocido también por su activismo en la denuncia sobre abusos sexuales en la infancia. Nacido en Londres el 6 de marzo de 1975, reside en España (Madrid) desde 2017, con nacionalidad española. James Edward Rhodes fue un niño criado por su familia de origen judío de clase alta en St. John’s Wood al norte de la ciudad de Londres.
En su libro autobiográfico -terrorífico y a la vez esperanzador- nos cuenta su dramática infancia de niño inocente, sensible y adorable, marcado por violaciones sexuales por parte de un ser despreciable, un profesor de boxeo de cuerpo robusto, no muy alto, llamado Peter Lee. El pequeño James realizaba a los seis años esta actividad extraescolar en el colegio privado Arnold House School. Con estos espantosos sucesos, James pasó de ser un niño inocente y con mucha vitalidad a ser un niño totalmente apagado, aislado y traumatizado.
El boxeo era una actividad popular entre los chicos. Lo había incluido en el plan de estudios el anterior director del colegio y los padres de James creían que sería bueno para él. Una profesora de la escuela sospechaba que alguna cosa no iba nada bien, ya que James empezaba a mostrarse muy reacio a ir a esa clase. Empezó a sospechar que el hombre estaba ejerciendo algún tipo de violencia al niño. A partir de aquí le comentó al director de la escuela los cambios de personalidad de James y sus resistencias a participar en la actividad. El director lo ignoró y respondió: “Creo que exageras, hay que enseñar al pequeño Rhodes a ser más fuerte”.
Estos dramáticos acontecimientos tuvieron una duración de casi cinco años, que le provocaron a lo largo de su vida tres operaciones en la espalda (le afectó el coxis), trastorno obsesivo compulsivo, tics, depresión, intentos de suicidio, desórdenes alimenticios, autolesiones, alcoholismo, drogadicción, paranoia y un trastorno disociativo de la personalidad múltiple.

A lo largo de su vida ha estado internado en varios centros psiquiátricos. Salió del último hospital mental en 2007, con un tratamiento a base de medicamentos.
James Rhodes llevó en silencio los abusos recibidos durante mucho tiempo. Hasta el momento solo lo había contado a una persona desconocida, con confidencialidad garantizada, ya que no dio su verdadero nombre ni el del colegio ni el de ningún profesor.
Fue gracias a una psicóloga muy cariñosa que lo alentó a que se lo contara a su primera mujer Jane, madre de su hijo, ya que compartirlo con ella le podría ayudar muchísimo. Y así lo hizo. Según palabras de James Rodhes: “Te conviertes en un cómplice ya que el abusador fuerza tu silencio, te dice que no hables. Eso te deja asustado, amenazado con una soledad terrible”. También afirma que lo que más rabia le da es saber perfectamente que jamás podrá lograr que lo que le pasó desaparezca del todo. Lo dice muy claro: “Los abusos te convierten en un superviviente de por vida”.
La música le salvó la vida
En la casa de su infancia encontró un casete y en esa cinta había una grabación en vivo de una pieza, “Chacona”, de Johan Sebastian Bach. Escuchó la cinta en su viejo walkman Sony destartalado. Escuchando al compositor y músico barroco alemán se dijo a sí mismo: “Pensé que era una cosa tan bella que el mundo no podía ser tan terrible”.
James Rhodes de pequeño tenía habilidades musicales y tocaba el piano de forma autodidacta. No tuvo hasta los 14 años a su primer maestro, Colin Stone, y a los 18 años decidió parar su actividad con el piano para ingresar en la universidad y estudiar Psicología con la intención de comprender más lo que le estaba sucediendo. Luego se puso a trabajar en el mundo de las finanzas en la City de Londres y a partir de los 28 años reemprendió otra vez la técnica de piano para perfeccionarla. La música clásica se convirtió en el consuelo y clave para su supervivencia, siendo sus fuentes de inspiración Bach, Beethoven y Chopin, entre otros.

En el vasto territorio de la mente y el cuerpo humano, las personas fabricamos infinidad de mecanismos de defensa para protegernos de los conflictos que experimentamos a lo largo de nuestra vida. Para poder sobrellevar su existencia James creó infinidad de mecanismos de defensa, pero quizás el que le salvó fue uno llamado sublimación, que nos permite de forma saludable dar salida a emociones negativas condicionadas por la propia historia y transformar el dolor de los conflictos internos en expresiones artísticas como la música.
En 2008 conoció a su actual mánager Denis Blais y grabó su primer CD. Después se convirtió en el primer pianista de música clásica en firmar con Warner Records. Tras ello no ha parado de cosechar éxitos musicales y ha participado en muchos festivales de música clásica.
Personalmente lo pude ver en directo el año 2020 en su visita a Barcelona en una magnífica actuación en el Gran Teatre del Liceu que me dejó magníficas sensaciones.
Amor y pasión por la música clásica
James Rhodes es una persona carismática y un excelente comunicador. Su brillante intención es que la música clásica sea accesible a todos los públicos.
En sus conciertos nos habla de las piezas que interpreta y por qué las ha elegido. Comparte apuntes biográficos de los compositores y en qué contexto se compusieron. Rhodes ofrece un formato de concierto singular, muy distinto, dentro del contexto de la música clásica. El ambiente de la música clásica se relaciona con un público muy exclusivo y especializado y Rodhes se sale de estos cánones con un estilo personal muy diferente.
Actualmente es uno de los principales divulgadores de la música clásica, gracias a sus giras y conciertos realizados por todo el mundo.
Proceso judicial para la publicación de su libro
Tres décadas después de ser víctima de abusos sexuales, decidió escribir su historia en su autobiografía, que inicialmente fue vetada.
Para poder publicar Instrumental tuvo que lidiar una batalla de dieciocho meses en los tribunales y un coste de dos millones de euros en abogados. Su exmujer quería impedir la publicación del libro, ya que ella consideraba que podría dañar la sensibilidad del hijo de ambos, por lo que intentó prohibir que pudiera ver la luz.
El congreso da luz verde a la "Ley Rhodes"
Desde que llegó a España gracias a su compromiso y activismo frente al maltrato y a la violencia contra los niños, intentó que se crearan más leyes para proteger a los menores. En mayo de 2021, el Pleno del Congreso aprobó la Ley Orgánica de Protección a la Infancia frente a la Violencia, que amplió el plazo para iniciar la prescripción de los delitos graves hasta que la víctima cumple 35 años, para evitar que los casos queden impunes.
Finalmente comparto una frase de James Rhodes:
“Solo hay dos cosas en la vida que tengo garantizadas: el amor que me inspira mi hijo y el amor que me inspira la música”.
BIBLIOGRAFÍA
Libro Instrumental: Memorias de música, medicina y locura (Ed. Blackie Books) escrito por James Rhodes
Artículo escrito en La Vanguardia el 06/05/2016 con el título: El pianista James Rhodes: "Todo empezó con Bach. Descubrí una canción suya y me cambió la vida"
Artículo escrito en Faro de Vigo el 23/03/17 con el título: La música le ayudó a James Rhodes a superar sus problemas"
Artículo escrito en las líneas torcidas el 14/10/2015 con el título: Silenciando a los inocentes.
Artículo escrito en RTVE.ES el 15/04/2021
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